No son robots

En las últimas horas el ambiente del fútbol argentino se ha visto conmocionado ante la noticia de la muerte de Santiago García. El “Morro”, de 30 años, fue encontrado sin vida en su departamento en Mendoza, en lo que minutos más tarde se confirmaría que fue producto de un suicidio. Los medios añadirían de inmediato que el delantero uruguayo se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico por un cuadro de depresión.

El trágico acontecimiento puso sobre la mesa varias cuestiones en relación al abordaje -o a la falta de- de la salud mental en el mundo del deporte, aunque más específicamente del fútbol. La ausencia de contención y las duras críticas por parte de los directivos de su club empezaron a ser nombradas como posibles “causas” de lo sucedido. Pero en momentos así no debiera tratarse tanto de buscar culpables sino de asumir responsabilidades colectivas.

Según una investigación del año 2015 (hace más de 5 años) de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro), el 38% de los futbolistas sufre depresión o problemas psicológicos (casi cuatro de cada diez jugadores). En la “población general” este porcentaje varía entre el 13 y el 17%. Es decir, hace años que tenemos estudios que nos hablan de los futbolistas como una población especialmente vulnerable a sufrir este tipo de problemáticas, y sin embargo carecemos de políticas específicas de prevención o atención en relación a la salud mental. ¿Descuido, ignorancia, o coherencia con la lógica y los intereses que reinan en el alto rendimiento?  En nuestro país la historia no es muy distinta: “En el fútbol argentino en divisiones juveniles todos los clubes cuentan con psicólogos deportivos. Sin embargo en el fútbol profesional la proporción es solamente seis de veintiséis equipos.” indica el psicólogo deportivo Marcelo Roffé.

Y por esa misma línea es que apuntaron también otras voces del mundo del fútbol: «No podemos hoy, luego de la tragedia, decir que hace falta acompañamiento para los futbolistas y mañana olvidarlo. Necesitamos áreas profesionales de psicología en todos los clubes y para todas las edades», pidió Juan Cruz Komar, defensor de Talleres. También Fernando Signorini, histórico preparador físico de la Selección, expresó: «Algún día tendremos que hacernos cargo de este ambiente tóxico y nefasto que hemos sabido construir. Público, periodistas, dirigentes, agentes, DT, profes y también futbolistas; educar y preparar futbolistas para la vida (y todo lo que eso implica) no para el domingo o la tapa del lunes».

El dolor y la profunda tristeza que provoca la muerte del Morro debe servirnos para llamar a la reflexión, para romper con el tabú que implica hablar de padecimientos mentales, y para no tener que volver a esperar que suceda una tragedia así para ocuparnos de estos temas. Debe ser una alerta roja para que los directivos y actores principales de los clubes tomen más en serio la salud mental de sus futbolistas, que más allá de sus rendimientos y estadísticas siempre serán personas. El mismo Morro había declarado en 2019: “Los jugadores no somos robots, no estamos hechos de acero. Nos pasan cosas”.

Si necesitas acompañamiento, asistencia y orientación en salud mental, la Provincia de Buenos Aires cuenta con una línea gratuita: 0800-2225462. Funciona de lunes a viernes las 24 horas, y sábados, domingos y feriados de 9 a 00 horas.

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