Mercado de pases y de qué están hechos los equipos

En medio de un nuevo mercado de pases, afloran los análisis sobre los diferentes equipos y sus posibles fichajes, renovaciones, incorporaciones y pérdidas. Qué gana y qué pierde cada club –no sólo en términos monetarios-, que características habrían llevado a tal DT a fijarse en este jugador… se hacen todo tipo de reflexiones y apuestas sobre cómo irán a influir estos movimientos.

Una de las incorporaciones más comentadas –y quizás cuestionadas- es el ya muy conocido y querido por el club millonario, Jonatan Maidana, que vuelve tras haber estado dos años jugando en el fútbol mexicano. “Los hinchas de River podrán y tendrán a un jugador símbolo” valoró el Muñeco Gallardo. El debate que circuló en redes sociales y algunos medios de comunicación fue si al equipo le sirve contar con un jugador que no se encontraría en su momento más óptimo a nivel rendimiento. ¿Pero es esta la única función que viene a cumplir un jugador cuando se suma a un plantel? ¿El rol se agota en la cancha?

Vamos con un par de conceptos. Hablamos en otra nota anterior de que un grupo no es lo mismo que un equipo. ¿En qué se diferencia? Un equipo es un conjunto de personas que, en primer lugar, tienen objetivos comunes e interactúan para conseguirlos. Es decir, los objetivos o la tarea, son fundamentales en un equipo. Éstos deben estar explícitos y ser comunes para todos sus miembros, más allá de los objetivos individuales con los que cada uno cuente. En este caso, el todo no es la suma de las partes.

Por otro lado, el sentirse parte un equipo. La identidad colectiva, el sentimiento de pertenencia, la identificación, son claves. Sin sentimiento de equipo no hay equipo. Y ahí es donde entran también a jugar los roles.

“El secreto de un buen equipo es el orden. Todos deben saber lo que tiene que hacer” Pep Guardiola.

Existen los roles de carácter formal e informal. Los formales son los que están dados por cómo funciona la institución, el club: tenes al director técnico, al preparador físico, al manager… y también están dados por las reglas del deporte: tenes al delantero, al pilar, al alero, etc. Esas funciones tienen que estar demarcadas y lo más explícito posible según cómo se entienda al juego en ese equipo: el delantero tiene que hacer tal y tal y tal, tiene que rendir de tal manera. Y también existen los roles informales, los que no están escritos en ningún lado. No son fijos, sino que se van construyendo según las distintas situaciones.

Los roles entonces, que serían cómo uno se desempeña y en qué le aporta al equipo, no sólo tienen que ser conocidos sino que también tienen que ser aceptados por el jugador. Y en esta parte, la clave radica en que el jugador entienda que sea cual sea el rol que le toque cumplir, va a estar aportando para que el equipo logre sus objetivos. Sea entrando en el segundo tiempo, jugando sólo unos minutos, acomodándose a una posición que no es la usual, el entrenador debe transmitirle a su jugador que está contribuyendo al éxito del equipo. Que realmente eso que hace es importante y parte de un proyecto.

Y con relación al rendimiento, podemos pensar en el caso de Braian Romero. Hace algunos meses, le comunicaban desde Independiente que no iban a tenerlo más en cuenta, por lo cual se vio obligado a buscar un nuevo club. Ya en Defensa y Justicia, Braian reconocería que Hernán Crespo y la confianza que le depositaron fueron claves para consagrarse no sólo campeón de la Copa Sudamericana sino que además máximo goleador del certamen: “Fue muy importante, es la primera vez que me dan tanta continuidad de 9. Eso es virtud de Hernán porque el equipo juega alrededor mío y yo puedo tener varias opciones de gol. Esto es un equipo y por eso (hago) tantos goles”.

Fuente: Tyc Sports

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